ZZ…“porque un poco de locura no hace nunca daño”…ZZ

jueves, 6 de septiembre de 2007

LOS MEDIOS EXPRESIVOS DE LA PINTURA


LOS MEDIOS EXPRESIVOS DE LA PINTURA
Eugenio Espinoza

Siempre he sentido una gran curiosidad por conocer y ampliar los medios expresivos de la pintura, penetrando legal o ilegalmente sus estructuras físicas o conceptuales para desde esta “esquina” legitimar mi trabajo.
En 1972, me llamó la atención el sistema utilizado por Soto, para involucrar al espectador en la experiencia física de su obra, llamándolo Penetrable; sea para deleitarlo o para hacerlo partícipe de una especie de libertad sensorial. Aunque me parecía una experiencia extraordinaria, sentí el deseo de ampliar tal invitación festiva, para provocar una participación muy diferente, de orden físico, con mi trabajo “el impenetrable”. “Ilegalmente” me propuso obstaculizar la participación del público, a través de la negación de una obra que ya pertenecía al orden institucional.
El impenetrable, me abría amplias posibilidades de carácter conceptual, sin que tuviera para nada que seguir desarrollando otras nuevas versiones.
Con el impenetrable me conformaba con ocupar la totalidad de la sala de exposición, convirtiendo el plano gráfico en un elemento tridimensional. Me interesaba experimentar la realización de una obra que afirmaría la participación física del espectador; induciéndolo a percibir los verdaderos límites entre su cuerpo y obra.
Recuerdo que algunos años antes del impenetrable, yo meditaba sobre el grabado de Durero, donde este contemplaba a través de una cuadrícula una mujer frente a él. Esto le permitía conocer geográficamente el cuerpo de ella. Esta escena permaneció durante mucho tiempo en mi mente, me hizo pensar, que quizás la cuadrícula era también otro instrumento para la penetración. De allí la cuadrícula.
Este símbolo (la cuadrícula) especie de readymade, significó mucho para mí, porque me permitió pintar sin significado alguno, impulsándome a mantenerme ocupado pintando durante muchos años, cuadros que eran otros “impenetrables”, que usaba para abrir o cerrar el espacio de la pintura.
En estos últimos años, he ido perdiendo el interés por las manifestaciones artísticas contemporáneas, y he aprovechado este “don” para pintar otra vez, pero sin ninguna otra preocupación, o ambición, que la de disfrutar lo que hago, sin saber exactamente que pretendo, y sin siquiera tratar de ver mi trabajo como un proyecto, que tiene un objetivo y un final. Creo que realmente me ha interesado sintetizar y corregir muchos de mis arrebatos pictóricos. Parece que llegó el momento de dialogar con las cosas sencillas y permitir que “penetren” a mi obra algunos elementos que afirmen mi inclinación por lo natural y afectivo.
Si hay alguien que es irreverente en todo esto es el público. Yo hago mi trabajo, hago lo que manda mi alma y mi cerebro. Pro ahí leí: “La identidad está en continuo movimiento”. Así soy yo, así estoy yo. La frase me gusta tanto que esta mañana la escribí en una de las paredes de mi casa.
Cuando no tengo un papel a la mano, escribo en las paredes. Además de servir para sostener el techo, las paredes sirven para las palabras. Mi casa en un taller, no es un lugar para colocar cosas con cierto orden estético, pero han desaparecido porque hace poco pinté la casa.
En mi caso, la burla es la humilde estrategia de alguien que no tiene poder frente a una gran maquinaria. La burla es lo poco con lo que uno puede hacer frente a algo brutal, inamovible. La burla no afecta nada, no cambia nada. La burla no es revolucionaria, pero yo me contento con ella. Cuando era joven veía la historia de arte como una gran maquinaria que ni siquiera podía estudiarla, porque no contaba con recursos. ¿Cómo uno la conoce? ¿Cómo uno se integra? ¿Cómo uno se conecta? ¿Cómo uno se colea?
Estamos rodeados de coleados. Yo me he ganado lo que me he ganado porque soy un coleado.
Todo lo institucional me produce cierto escozor, pero ¡Cómo evitarlo? Lo ideal es que las instituciones funcionen de una manera competente. Cansa el verlas tan llenas de moho. El artista ante ellas se ve rápido, audaz. Y no debería ser así. Las instituciones son las que deberían ser rápidas y audaces.
Los museos no logran entender las necesidades del artista, son espacios más celosos, en cambio las galerías se han transformado en espacios neutros. Es un hecho que después de mi muerte. ¿Por qué no ahorita? ¿Por qué uno debe convertirse en un genio como Reverón? ¿No es rabia, o quizás sí, una rabia sofisticada.
No le deseo el mal a nadie. Pero falta por entender en este país que el trabajo que desarrollan los museos, las galerías y los artistas, es un trabajo en equipo.
Yo siempre he estado buscando un tema que me absorba y que busque absorber al espectador. Yo siempre he utilizado la pintura como estrategia para vivir. Es en estas circunstancias que el arte se revela como una entrega, como un desprendimiento. Creo que el arte es totalmente intelectual, ese arte que se planifica en un papel y es enviado a un carpintero o un herrero para que lo realice por uno, pierde muchas cosas.
Gana quizás algo porque ese carpintero o ese herrero ponen su espíritu, pero en todo caso no está el del artista. Con el tiempo, cuando todos hacen lo mismo, incluso utilizando ese mismo carpintero o ese mismo herrero, el arte se homogeneiza. Y no se tarta de pintar como se pintaba antes. Se trata de pintar.
La pintura es mi estrategia para vivir, pero también lo es l apalabra. El escribir artículos reflexiones, es una necesidad muy personal. Siento que el crítico y el curador ponen la bomba, y he asumido que mi tarea es desactivar esa bomba. No es algo fácil, más de una estalla en las manos.

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