ZZ…“porque un poco de locura no hace nunca daño”…ZZ

jueves, 6 de septiembre de 2007

FORMAS Y PALABRAS FILOSAS

FORMAS Y PALABRAS FILOSAS
Víctor Valera

Desde que el país tiene miedo, necesita que nuestro trabajo sirva de estimulo, de guía. Por eso creo que hay que hacer exposiciones en las cuales el artista sea más importante que sus obras; es decir, son necesarias muestras como la de Cruz Diez, en la que el público puede hacer un recorrido por la vida de este creador, desde que era un muchachito que paseaba con su familia hasta el presente… Eso es nuestro pueblo, y los artistas debemos darle una pausa a la gente desesperada, a la gente que se siente desplazada porque nació en un país donde casi no hay posibilidades de desarrollo. Hoy, más que nunca, el artista tiene que ser solidario con lo que está sucediendo.
Yo nací antes del boom petrolero, en una Venezuela mucho más pobre que la actual, pero en la que todo el mundo sabía cómo manejar esa noble pobreza. Después vinieron los político-bota-billetes y mal acostumbraron al pueblo. Esa fue la gran Venezuela que se perdió. Luego que el chorro surgió de la tierra, todos fueron y somos culpables. Por lo tanto, lo que vivimos ahora no es una crisis, sino una enseñanza y debemos tener las condiciones suficientes para amar nuestro pedazo de tierra, porque no somos terratenientes, somos habitantes. Los habitantes de este extraordinario pueblo debemos unir todas nuestras fuerzas para calmar esa angustia que existe. Yo con una exposición no puedo hacer mucho; desgraciadamente no tengo medios para ir a buscar a la gente a los cerros y traerla aquí, cosa que deberían hacer los museos, los cuales siguen siendo selectivos y pco hacen para que la gente que nuca los ha pisado lo haga. Me refiero a que quienes dirigen la cultura en Venezuela tienen un poder muy fuerte para crear su propia obra.
Los curadores no hacen otra cosa que utilizar a los artistas, y luego ellos aparecen como los importantes. Yo le huyo porque tienen la necesidad de demostrar lo que saben. Después de la exposición del Maccsi (1984) caí en las galerías comerciales porque tenía que vivir de algo. Antes me ganaba la vida como profesor, enseñando a artistas jóvenes en la Escuela de Artes Plásticas. Una exposición mía en un gran museo no ha llegado porque creo que el artista de provincia ha caído de sorpresa sin tener familias con apellido. Hoy, para ser artista en Venezuela, se tiene que ser una persona bella, muy bien vestida y creer que se es muy inteligente.
Del Estado no he recibido ni para mí educación. Solamente medallas de honores. El dinero que tengo lo he ganado trabajando para la calle, afortunadamente cuento con un núcleo de coleccionistas que compran mis obras; de eso vivo. Nunca he estado en un puesto político.
Además, ¿Qué más felicidad puedo sentir que un pueblo y la gente joven de este país me quiera? Ese es mi logro. Yo no quiero otra cosa: ni los horrores ni los diplomas ni los premios. Lucho para vivir dentro de una sociedad, que es la venezolana y que sé que me necesita.
Siempre he ayudando al prójimo, no por razones religiosas sino porque siento que es un de los míos el que se puede ir. He trabajado para los invidentes, he entrado en las cárceles a dar clases, he ayudado a muchísimos muchachos con problemas de droga. Todo esto me hace sentir mucho más cónsono con mi país que el arte. El arte es mi vida, claro pero ayudar a los demás es mi misión.
Nosotros somos tercer mundo y estamos luchado por buscar un nivel. Después del talento, quienes hacen a los artistas son los gobiernos. México tiene como única misión vender artistas al mundo. Tu ves las exposiciones mexicanas en el mundo entero y son admirables porque ellos reconocen que sus artistas con su riqueza. El Estado venezolano está ciego, mudo y sordo con lo que son sus artistas. Aquí no se entiende que los artistas somos los verdaderos embajadores del país, no los políticos. Nadie le ha podido dar más brillo a Venezuela que un Reverón o un Soto, lo que sucede es que el Estado no le interesa tener a los creadores como productos de exportación. Pero el país es una cosa y mi creación soy yo, que la realizo y la entrego.
Mi realidad soy yo. Soy un ente que camina, que ama, que sufre, que tiene alegrías. Pero la realidad externa permea mi realidad interior. Y me lastima mucho, sufro mucho. A veces caigo en profundas depresiones pero continúo.

Cuando salgo del foso de Siddharta salgo más glorioso, más espiritual, porque es la única forma de poder amar al país…

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