ZZ…“porque un poco de locura no hace nunca daño”…ZZ

jueves, 6 de septiembre de 2007

rasgadodeboca 1


CONTENIDO
4 Maruja Dagnino / LA GENERACIÓN PIRELLI EN LA ENCRUCIJADA
6 Julio Pacheco Rivas / ARANDO EN EL MAR
8 Victor Hugo Irazabal / EL RUIDO DE LOS OCHENTA EN VENEZUELA
10 Carlos Zerpa / SEÑORES ESTO SUCEDIÓ EN LOS OCHENTA
12 Enrique Enriquez / COSAS CON LAS CUALES “SALIVO”
14 Juan Calos Palenzuela / CONSIDERACIONES SOBRE LA CRÍTICA
15 Ricardo Benaím / UN EVENTO HISTÓRICO
16 Victor Valera / FORMAS Y PALABRAS FILOSAS
18 Felipe Ehrenberg / EL GRANDÍSIMO PEDO
20 Eugenio Espinoza / LOS MEDIOS EXPRESIVOS DE LA PINTURA
22 Nelson Garrido / SER DETONANTE
24 Roberto Echeto / LISTA DE TITULOS
26 Gabriel Morera / LA TENTACIÓN DE LA CARNE “SUEÑO DE LA CARNE”
27 Daniel Medvedov / BREVES DE LA PINTURA ZEN
28 María Luz Cárdenas / FRENTE A LILA
31 Xavier Bermúdez / ENVIÉN SUS GRITOS



Venezuela Analìtica dice...
http://www.analitica.com/art/1999.06/leer/00002.asp

RASGADODEBOCA es una revista en la que los artistas plásticos, los músicos, los escritores, los teatreros y también los creadores de otras áreas tendrán voz…y voto. Su director, Carlos Zerpa, la define como un “anticatálogo de ideas en torno al arte”.

Carlos Zerpa y Enrique Enríquez anuncian que RASGADODEBOCA está en la calle desde el pasado 5 de Mayo. Estamos hablando de una revista en la que los artistas plásticos, los músicos, los escritores, los teatreros y también los creadores de otras áreas, tendrán un espacio para expresar libremente sus ideas. Porque, como señalan los involucrados, es tiempo de romper el silencio y salir a debatir y proponer.

Carlos Zerpa es el director de RASGADODEBOCA. Nos referimos al artista plástico, al creador de una obra no convencional, quien actualmente está también involucrado en la producción de un espacio radial sobre arte en 92.9 , que el público conoce con el mismo nombre dado a la revista.

Forman parte del Consejo de Redacción: Enrique Enríquez, Víctor Cadet, María Eugenia Gil, María Dolores Torres, Xavier Bermúdez, Maris Bustamante y Tristán Tzara. Los fotógrafos “oficiales” son Carlos Germán Rojas y Anaxímenes Vera.

Obviamente, queremos saber las razones por las que un creador de las artes visuales decide convertirse en editor de una revista, más aún en los últimos tiempos, en los que dentro del mundo del arte, son contados los que tienen interés en asumir la responsabilidad de la opinión



Carlos Zerpa nos cuenta qué es RASGADODEBOCA.

“Siempre me ha interesado el proceso de comunicación. No es la primera vez que me involucro en una publicación. Antes fui colaborador de revistas como Calibán y Punto gráfico.

Yo pienso que un artista no es alguien que realiza mecánicamente una obra. No… también es parte de un proceso y como tal, tiene obligaciones con la gente, con los otros artistas, con la sociedad. Así que regreso de Nueva York y comienzo a darme cuenta de que estamos buscando otras formas de relacionarnos pero los espacios para que los artistas puedan expresar sus ideas son limitados. Ya ni siquiera los periódicos “están a la orden” y sentimos que el silencio no es recomendable.

Así fue naciendo la idea de una revista para convocar a los artistas plásticos y también a los creadores de otras áreas para que podamos expresar libremente y sin censura nuestras cosas, nuestras ideas y nuestras reflexiones”.

“La idea de esta publicación – continúa Zerpa - creció y comenzó a involucrar a los amigos que creyeron y que creen en este proyecto que hemos definido como un “Anticatálogo de ideas en torno al arte”. Ahora contamos con el apoyo de artistas plásticos, críticos, músicos, historiadores, investigadores, curadores, poetas y actores de Venezuela y de otras partes del mundo. Además, RASGADODEBOCA ya tiene corresponsales (y la distribución asegurada) en todo el territorio nacional, así como también en México, New York, Miami, Colombia, Cuba, Puerto Rico, Brasil, Italia, España Canadá, Ecuador, Perú, Los Angeles y Argentina”.

“El primer paso está dado. RASGADODEBOCA sale a la calle de la mano de un grupo de artistas que asumen el riesgo de “querer decir”. Por ahora será en blanco y negro. Después, el tiempo irá marcando los cambios. ¿Pauta de contenido? “La consigna – indica Zerpa – es absoluta libertad por lo que no existe un eje temático, aunque el número inicial está dirigido especialmente a las artes visuales”.

EXIGENCIA DE PARTICIPACION

Como parte del Consejo de Redacción de RASGADODEBOCA se encuentre Enrique Enríquez, también conocido por su trabajo plástico y uno de los conductores del programa radial “El Show de la gente bella” (92.9). Enrique Enríquez reafirma el concepto de que el arte es parte de un proceso de comunicación y como tal debe motivarse su vinculación con la gente normal: el discurso estético – señala – no puede estar deslindado de los problemas contemporáneos.

¿De qué manera involucrarse?
- A través de la palabra, de las ideas. Comparto con Carlos Zerpa la opinión de que llegó el momento de tomar una posición, de salir de los talleres y llegar a la gente de una manera diferente. Pero hay que buscar el medio de crearlo, porque hay cosas que uno quiere decir y no lo puede decir con la pintura, el dibujo o la escultura. Entonces, si queremos hacerlo, tenemos que arriesgarnos con la radio, los medios impresos y la televisión. Están pasando cosas, por lo tanto, si permanecemos al margen, no estamos contribuyendo en nada para crear el mundo en que nos gustaría vivir.

Entonces la palabra es acción y la acción, por los momentos, se revierte en una revista trimestral llamada RASGADODEBOCA, poco convencional como lo son los involucrados en su producción y muy, muy comprometida, con el artista de hoy.

El primer número, como señalamos, será presentado el 5 de Mayo del año 1999 a las 6 p.m., en la Librería Monteávila del teatro Teresa Carreño.

FIEL en español

FIEL
en español

La pintura, la escultura y las artes en general, están unidas por un objetivo único, la subversión por la libertad total.
Frank Zappa

EDITORIAL

Editorial…
porque un poco de locura no le hace daño a nadie.Ya era hora que nosotros los Artistas Visuales tuviéramos nuestra propia revista, para poder libremente decir sin censura nuestras cosas, comunicar nuestras ideas y plasmar nuestras reflexiones.El problema que teníamos era que no contábamos con un medio apropiado para manifestarnos con la palabra escrita; las paginas culturales de los periódicos habían cambiado su concepto y en ellas ya no teníamos cabida; las columnas de arte realizadas pro los críticos habían también desaparecido. Tan solo el papel literario del diario. El Nacional y la página cultural del diario. El Carabobeño acogía nuestros escritos (y espero que aún lo sigan haciendo).La idea de esta publicación creció y creció y comenzó a involucrar a muchos amigos que creyeron y creen en este proyecto, en este anticatálogo de ideas en torno al arte que hemos llamado rasgadodeboca.Las ideas y conceptos que aparecen en nuestras páginas surgen de las manos de sus protagonistas (y no de parte de terceros) con un desenfado total, sin censuras ni inhibiciones; por eso le damos más importancia y respeto a quien escribe para nosotros. Queremos ser cómplices y no solamente testigos del acontecer cultural en el mundo… Queremos romper con la idea de un arte manejado por manipuladores y mafias. Estamos aquí, con nuestro equipo, con la esperanza de que ustedes también se unan a esta energía renovadora y hagan también suya esta publicación… un tanto loca… porque como dijo Séneca: “Jamás hubo un gran talento sin un poco de locura.”Esta apertura total de boca en dirección horizontal cuenta con el apoyo de artistas plásticos, críticos, músicos, historiadores, investigadores, curadores, poetas, actores, etc, etc, … de Venezuela, y de otras partes del mundo: de hecho, esta publicación tiene ya corresponsales y se distribuirá a lo largo y a lo ancho del territorio nacional, así como en México, New York, Miami, Los Ángeles, Colombia, Cuba, Puerto Rico, Brasil, Italia, España, Canadá, Ecuador, Perú, Argentina (por ahora).Aquí estamos como dijo Lao Tse: “En este camino de mil pasos, que comienza con un paso…” y lo estamos dando.rasgadodeboca, porque un poco de locura no hace nunca daño.
Con fuerza.
Carlos Zerpa

LA GENERACION PIRELLI


LA GENERACIÓN PIRELLI
Maruja Dagnino
Resultaría paradójico que, mientras el universo de la cultura masmediática, en general, ha hecho un trabajo de afinación de sus lenguajes simbólicos y literarios, la institucionalidad cultural siguiera viviendo a la retaguardia de un proceso que transforma cada vez con más intensidad la percepción estética.
Basta con echar un vistazo a la televisión, a su riqueza visual y a sus elaboraciones simbólicas, a las revistas, a las tiendas, a los objetos de uso cotidiano, a la arquitectura, para darse cuenta de que la estética entendida como un valor y no como paradigma a pasado a ser un elemento imprescindible en la vida del hombre.
Los museos venezolanos hacen verdaderos esfuerzos para ponerse en conexión con el mundo de lo real: han ideado y copiado fórmulas que facilitan esta relación, y, en este sentido, el Salón Pirelli ha permitido la incorporación de los elementos extramuseísticos a las salas de exposición. Con esta apertura se ha convertido en el escenario en torno al cual se rigen las expectativas relacionadas con los lenguajes más recientes. No sé si el MACCSI sabe cuánto es el público que visita al salón, pero no es mucho decir que el día de la inauguración es prácticamente imposible caminar libremente por las áreas expositivas sin rozar, tropezarse o recibir empellones de la gente que acude masivamente al encuentro de una estética que lo divierte y lo confronta con una conceptulización de lo cotidiano. Y esto es invalorable en un país ultimomundista. Es ciertamente una delicia ver como los adolescentes acuden al museo, sin que medie la escuela, para encontrase con la inventiva, para participar de un hecho imaginativo que, seguramente, algo les debe estar diciendo.
Pero el destino sacralizador del museo parece inevitable. Esta apertura, que se ha hecho extensiva en otras instituciones, también ha contribuido a crear una confusión en torno a las fronteras del hecho artístico, en la misma medida que la critica ha pasado a ser un fantasma en el campo de las artes y de las letras venezolanas durante la ultima década. Se percibe en un paisaje plástico, sobre todo en el arte de las instalaciones un emprobrecimiento de los lenguajes y una frustrante incapacidad para discernir sobre la calidad de las obras, asunto que trae de cabeza a artistas y espectadores. Es urgente que se analice, y eso tiene que hacerlo los especialistas, el fenómeno Pirelli, para saber a ciencia cierta donde se puede llegar en esta especie de manía tecnológica en el mejor de los casos y facilista en el peor de ellos que han asumido nuestros jóvenes artistas, aupados, seguramente de buena fe, por curadores y jurados.
El Salón Pirelli tendrá que replantear sus bases y proyectos de curaduría, que están al borde de convertirse en realidades muy fácilmente predecibles. La demasiada seguridad que el Salón ha generado en los artistas jóvenes se ha tornado un tanto peligrosa y nos ha ido alejando cada vez más de nuestras realidades perceptivas, en un momento en que la globalización, tan imprescindible, nos aleja también de nuestra manera de sentir. Hay que alterar a nuestros artistas, moverlos, retorcerlos, hacerlos conocer cuanto duele el pensamiento que se produce sin el auxilio del new age, de la teoría del caos y otros síntomas finiseculares. Hay que incitarlos a que se tuerzan el pescuezo ante la obra. Los curadores, como organizadores y conceptulizadores del discurso expositivo, tienen una tarea histórica: hacer trizas la conformidad, arremeter contra la comodidad de pensamiento.
Son los mismos artistas, paradójicamente, quienes han comenzado a asumir el rol de la critica y han dejado ver, incluso, gran calidad literaria en algunos casos, como el de Julio Pacheco Rivas. Ingresaron este último año al mundo de la opinión escrita Eugenio Espinoza, Carlos Zerpa, Alessandro Balteo, Nelson Garrido, Javier Téllez sin duda uno de los artistas que en esta última década ha sabido elaborar un discurso plástico coherente dentro de los nuevos lenguajes, y ha vuelto al ruedo Manuel Quintana Castillo, todos con sorprendentes niveles de interpretación de una realidad que se extiende más allá de sus propias obras y que abarca, incluso, la institucionalidad. La calidad de sus polémicas ha superado, en ocasiones, a la de los pocos que todavía ejercen la crítica en el país.

Crítica de la crítica.
Continúa sorprendiendo la capacidad que han demostrado los artistas venezolanos para intervenir en los asuntos que les conciernen, la primera edición de Festival de Artistas de ´98, Ven – art, realizado en Abril, representa un avance significativo en la búsqueda de salidas alternativas al mercado galeristico. Y aunque los resultados económicos fueron bastante buenos, es preciso afinar los mecanismos de participación, elevar la calidad de la oferta, evitar que le evento se convierta en un automercado, ya que son los mismos artistas los interesados en elevar el nivel de apreciación del producto artístico. No sería, además, nada deleznable, aprovechar este impulso gremial para apropiciar la revisión de las leyes que soportan y regular el mercado de las obras de arte en Venezuela, prácticamente inexistentes y garantizar la protección de los artistas y de sus patrimonios.
Por último, me resulta acertadísima la premiación de Magdalena Fernández en la 58º Salón Michelena, con una obra que se mueve en el mejor espíritu constructivista; y también la inauguración, en Maracaibo, del museo de Arte Contemporáneo, Maczul, con una exposición que reconstruya la historia de la plastica zuliana, en un inteligente entrecruzamiento de la historia cultural desde los tiempos en que esa tierra era poblada pro animales, wayús, indígenas, pulowis lugares encantados, maleiwas deidades, y wanulúes espectros, hasta estos días post-petroleros de carrocerías tapizadas con monedas y de casas urbanas construidas en forma de barco.

ARANDO EN EL MAR


ARANDO EN EL MAR
Julio Pacheco Rivas

El andar de la gestión cultural pública en Venezuela deambula entre urgencias sectoriales, casos personales y estados de inspiración administrativa. Se encuentra beatíficamente signado por las buenas intenciones, esa positiva aunque sonámbula tendencia en pro del bien, favoreciendo circunstancial y puntualmente eventos de “interés” dentro y fuera del país, subsidiando inopinadamente grupos de diverso plumaje y construyendo (hasta donde alcancen los dineros, la voluntad eolítica o el tiempo) el imponente lugar de los acontecimientos, llámese biblioteca, museo o teatro.
De tanta consecuencia y fidelidad, la práctica de las buenas intenciones (conocido camino empedrado) ha devenido política cultural de estado. Su precariedad lineal, su discurrir epiléptico, genera puntos, “manchones” a veces gloriosos aquí y allá, rodeados de vacíos, como hitos sin camino.
No soy un especialista. Escribo envalentonado desde la barrera de la sensatez. La urgencia del diseño de una política cultural es ya lugar común, una vieja letanía aliviada y propuesta por eventuales seminarios, retiros espirituales y congresos igualmente bien intencionados, cuyas conclusiones no pasan de ser saludos a la bandera en torneo de ponencias y cuyos resultados tangibles, aunque espirituosos, no rebasan la copa de los “traguitos” ofrecidos a la concurrencia como premio post-perorático.
La clase política tiene una concepción y piadosa de la cultura y, por consiguiente, de los fondos destinados a ella. Como ocurre a menudo en relación al financiamiento de las actividades que tocan valores intelectuales y espirituales parece no entender que esos fondos son inversión, vale decir, no simplemente dinero erogado en pro del adorno y la buena conciencia, sino proyecto, con unas posibilidades de rentabilidad inestimables, mucho menos románticas y más “reales” de lo que se suele imaginar.
Sólo a partir de una voluntad política convencida de la autentica naturaleza de su valor en relación al país y a nuestra presencia en el mundo podrá definirse un proyecto cultural. No la camisa de fuerza de una cultura oficialista sino la eficiente y alerta disposición de herramientas información y asistencia a lo largo del camino a fin de que los procesos creativos y conexos se cumplan y funcione. Nuestro piélago de buenas intenciones necesita del diseño de un liviano cuerpo articulado que les permita concretarse e interconectarse fluida y constantemente en función de objetivos claros pero sobre todo permanentes. Esto es, sostenido en el tiempo, en cada una de sus faces de realización conclusión y perdurabilidad saludable.
Necesita de una gran consecuencia en la calidad de la acción que haga posible un discurso coherente. Le de un cuerpo especifico, digno.
En el campo e las artes plásticas, único sector en el que me es factible rendir concreta esta abstracción, un observa frecuentemente la alkaseltzerización de los esfuerzos: se construyen con gran sacrifico museos que tras su inauguración apresurada, abortiva, resultan inoperantes por falta de conclusión y elementales recursos de supervivencia. Se “organizan” costosas participaciones en bienales internacionales, pero se descuida el fundamental trabajo en el terreno, abandonado la representación a su suerte en la esperanza de un batacazo, que generalmente terminamos recibiendo en la cabeza. No existe, por otra parte, un sistema de estímulo directo a la creación mediante la compra o la comanda del Estado, a trabes por ejemplo, de un fondo especial de capital mixto (mediante atractivos fiscales) destinado a tal efecto, ni se aplican reglamentos existentes como el del 1% para obras de arte en el presupuesto de edificaciones públicas. Se compra al relacionado o, muy eventualmente, al necesitado, y se comanda según la inspiración o el puntual interés del magistrado. El apoyo a la investigación personal no existe, a menos que se entienda por tal la alegría de tísico de la “jubilación”, concedida a los artistas designados con el premio nacional. Y en lo relativo a la difusión, al balance de actualidad, la necesaria reseña que representaba la amplitud de los salones nacionales de arte ha sido tácitamente privatizada, abandonada pura y simplemente ante el portal estrecho de criterios unívocos, juratorios.
Aramos en el mar. Y sin embargo poseemos un capital humano y una planta física envidiable en el contexto latinoamericano. Con esa misma pasión, con esos mismos arrebatos bien intencionados ya en el canal de un proyecto perdurable al servicio de una estructura continua, de un discurso cultural coherente, podríamos multiplicar el rendimiento de nuestros esfuerzos generando una sólida plataforma. Aramos en el mar y pareciera que aquella conclusión desesperanzada de Bolívar hubiera con el tiempo devenido, si no un estigma, el más constante y febrilmente practicado de los deportes nacionales.

EL RUIDO DE LOS OCHENTA

RUIDO DE LOS OCHENTA EN VENEZUELA
Víctor Hugo Irazabal


Tendido sobre una inmensa laja orillas del Orinoco, siento la viabilidad de la naturaleza. El día estuvo cargado de un exceso de impresiones visuales. No obstante, no me siento cansado. Hace días que dejamos Caracas y apenas hoy la recuerdo al saltarme a la memoria las largas reuniones con Víctor Guédez, Antonio Lazo, Vasco Szinetar, Samuel Baroni, Quintana Castillo, Zapata, Octavio Russo, Zulema, Valentina, Oscar Vásquez, Waleska, Marycarmen Pérez, el viejito amigo de Antonio, y otros más. Pienso lo bueno que hubiese sido reunirnos sobre esta piedra. En medio de este espectáculo nocturno. Fueron 17 reuniones, una cada semana, de cuatro y seis horas de duración, con un riguroso director de debate y un apretado cronograma de discusión. El cronograma ocupó una larga cinta de papel de unos 70 cms. De ancho por unos siete metros de largo. Cada reunión fue garbada y al final de las mismas se extraían conclusiones.
Todo comenzó con el artículo que Víctor Guédez escribió sobre la exposición de los ochenta, publicado en el diario El Universal, que se celebró en la Galería de Arte Nacional. Esa fue la excusa para sentarnos a descifrar lo que se hizo o se dejó de hacer, en la pintura venezolana, durante esos diez años. A buscar los antecedentes, la tendencia predominante, a marcar nuestras diferencias, a tantear el futuro. Durante el desarrollo de las reuniones sentí que no estaba equivocado, que debía emprender cuanto antes este proyecto: la ruta de Humboldt en el Amazonas. Que esta laja y que este río me esperaban desde hace mucho tiempo.
El arte llamado de los cometas y, concretamente, la pintura se irá definiendo en el tiempo, a medida que se establezca la distancia necesaria para obtener una mejor perspectiva para poder emitir un juicio que permita una mayor comprensión del mismo. No obstante, siento que para muchos de los protagonistas de ese espacio, el tiempo avanza rápido, erosionando velozmente su obra.
Arte de los ochenta. Siempre se anda en busca de una etiqueta, de un nombre para bautizar lo que se pretende vender como nuevo, se define a priori, en lugar de dejar que las cosas por si solas busquen su propio significado. Deformación creada para el marketing y la publicidad, tan medida en el arte de estos días.
Producto de vivir dando saltos a la carrera tratando de estar al día, eludiéndonos, dudando de nuestra realidad, viviendo en otras órbitas.
Se parceló esa década ya que era imposible, debido a la pluralidad formal y conceptual, hablar de movimientos o de un estilo en particular. No obstante es posible establecer, en forma general, algunas características de la misma. Nace, entre otras cosas, como una reacción de la emotividad frente a la frialdad de los setenta, suerte de acción liberadora ante la razón y la confusión. Mucho se habló de la búsqueda en la interioridad, en las manifestaciones espirituales del hombre, en algunos casos sincera, en otros no pasó de la simple pose. Se produjo una interacción entre el presente y el pasado, una revisión de los principales movimientos de vanguardia y de sus principios filosóficos. Los ochenta en parte tuvo como protagonistas a un grupo de artistas que regresaban al país a causa del “viernes negro”. Artistas formados en Nueva York y Europa. No debemos olvidar el viraje que dio la Galería Mendoza, bajo la dirección de Axel Stein. La revitalización del mercado del arte con la aparición de una serie de galerías de “vanguardia” que al final culminaron en expresiones comerciales y estereotipadas de la actualidad. La incorporación de nuevos coleccionistas en la escena, que en su mayoría vieron en la obra de arte solamente un objeto de inversión, sin importarles su contenido ni el goce estético y de contemplación que una buena pieza produce en el espectador. Por esta vía se trastocó la esencia del arte y el artista produjo pensando en función del consumo. Nunca antes la mercantilización había alcanzado tales extremos. La pintura constituyó el medio aglutinante por excelencia. El regreso a los materiales y técnicas tradicionales marcaron la pauta en manifestaciones pictóricas que iban desde la figuración hasta la abstracción más pura. Aparecen en escena los artistas vedettes, quienes hicieron de lo lúcido, la moda, el consumo, la ostentación y la obsolencia del arte sus principios de vida, su filosofía de acción. El éxito exterior de un artista cobró más fuerza que el interior. Éste se media por la cantidad de puntos rojos acumulados al final de exposición. La figura del curador y del crítico solidificaron su presencia como rectores del que hacer plástico. El transplante de formulas nacidas en Europa y los Estados Unidos, en los setenta y desarrolladas a plenitud en los ochenta, relacionadas con el postmodernismo, noexpresionismo, neosalvajes y la transvanguardia encontraron eco en muchos de los militantes de esta década.
Nunca me sentí su influencia. Avancé tomando una distancia prudencial frente a un arte de traslado que repetía las actitudes de otro. La gran mayoría abrazó los planteamientos generales sin siquiera pasarlos por el tamiz de lo particular para buscar una respuesta propia a lo internacional. La necesidad de ser árbol con sus raíces clavadas en un pedazo de tierra especifico, pero con las ramas abiertas a todo el mundo exterior no fue la actitud fundamental de la mayoría de los artistas de esa década.
Mucho óleo, trementina y aceite de linaza se echó a rodar en busca de la postmodernidad, de la pintura salvaje, de la falsa espontaneidad, del pseudo trazo infantil, del estudiado mal hacer y de la banalidad como concepto. Más de un curador incauto dejó asomar su “dolida” cultura de magazín internacional a apostar a los falsos mesías. En medio de tantos tumbos, sin embargo, fue importante el regresar a la pintura, fue esperanzador buscar el hilo. Empezar de nuevo. La década tuvo estos y otros aspectos positivos al darle una bocanada de aliento al arte venezolano. Nunca antes se había pintado con tal furia. Cuando baje la marea sabremos el verdadero balance de los ochenta. El tiempo permitirá tomar distancia para una mayor visión de las cosas. A propósito de los ochenta recuerdo estas palabras de Shiller: “Sé hijo de tu siglo pero no su hechura”.

¡SEÑORES ESTO SUCEDIÓ EN LOS OCHENTA!

¡SEÑORES ESTO SUCEDIÓ EN LOS OCHENTA!
Carlos Zerpa


Todo va tan acelerado y la cuerda es tan larga que pareciera que la gente en nuestro país no termina de fijar su memoria los hechos acontecidos, parecía que no tenemos memoria. Las cosas se olvidan o se engavetan y esto no es justo. Cuando hablamos de un trabajo hecho por creadores, cuando hablamos de mucho esfuerzo, dedicación y de años de constancia y más cuando “el mal” está ganando terreno a pasos agigantados, esa noche gris que intenta momentáneamente tapar el sol. Por eso me veo en la necesidad de hacer algo de historia, sobre todo con los años ochenta en Venezuela, años artísticos muy importantes pero que tiene tantos enemigos, detractores y traidores, es importante hacer memoria de esta década que comenzaba ya pasada la fiebre setentona del disco music.
Justo en ese momento algunos artistas venezolanos nos unimos en una estrecha hermandad para mostrar nuestras acciones en vivo y perfomances en Venezuela y en otras partes del mundo: con arte no-objetual, arte conceptual, arte corporal e instalaciones.
Artistas y amigos como: Marco Antonio Ettedgui, Yeni y Nan, Antonieta Sosa, Ángel Vivas Arias, Diego Barboza, Pedro Terán, Héctor Fuenmayor, Claudio Perna y yo mismo… mostramos nuestras propuestas con una fuerza increíble y formamos parte de un movimiento que sacudió el mundo artístico… “Y esto sucede en los ochenta”. Fue la época de las experiencias de los festivales de cine super 8 con Julio Nerl, Diego Rísquez y Carlos Castillo, el Festival Internacional de “Avant Garde” organizado por Charlotte Moorman en Nueva York, fue la época de oro del Mail Art y de las vídeo instalaciones y vídeo perfomances con Margarita D´Amico, fueron las aciones en el arte bípedo en la Galería de Arte Nacional organizado pro Marco Antonio Ettedgui, el paquete erótico (Lazo, Irazabal, Vásquez, Palenzuela) las acciones en el Center for Interamerican Relation en nueva York y las participaciones con perfomances en los festivales de teatro de Caracas.
Esto sucedió en los primeros cinco años de los ochenta y es bueno recordárselos a algunos que sin memoria pretenden hacer la vista gorda y tapar el sol con un dedo… ¡ Señores esto sucedió en los ochenta!.
La otra mitad de la década fue igualmente importante, fue una época prodigiosa y de mucha desfachatez y valentía, llena de atrevimiento.
La pintura violenta fue la gran estrella, las instalaciones pictóricas y las intervenciones se abrían paso… los graffitis en nuestra calles estaban de colorido y de frases y pensamientos inteligentes.
Los venezolanos también tuvimos un papel protagónico, con mucha dignidad participamos en muchos eventos y exposiciones importantes; en Galerías y Museos alrededor del mundo; me vienen a la memoria las experiencias con el “espacio alterno” (Luís Ángel Duque) y la Sala Mendoza (Axel Stein) y los nombres de quienes participamos con fuerza en esa época: Irazabal, León, Pizzani, Becerra, Pacheco Rivas, Zerpa, Von Dangel, Espinoza, etc. Se cierra la década con el anuncio por parte del “Conac” de la definitiva eliminación del tan importante “Salón Nacional de Jóvenes Artistas” esto fue un duro golpe al hígado… sin duda.
A raíz de la desaparición física de Bruce Lee, surgen con mucha fuerza tres artistas marciales quienes en los ochenta se consagran: Chuck Norris, Jacky Chan y Jean Claud Van Damme le darían un buen giro a las películas de arte marcial. Aparecen Silvestre Stallone y Arnold Schwartzenegger, Indiana Jones llega a ser el nuevo héroe de aventuras. Se crea “MTV” el canal musical y con él los videos clip dándole fuerza enorme al video – arte y al rock and roll, surgen figuras claves como Pince, Art of Noise, Guns and Roses, Franky goes to Hollywood, Klaus Nomi, David Byrne, etc.
En Venezuela aparecen los grupos Desorden Público y Sentimiento Muerto, Miguel Angel Noya con sus acciones musicales, el diseñador Armando Piquer con su fusión de arte, moda y vanguardia en desfiles irreverentes, se realiza el largometraje documental Zoológico de Frenando Venturini, quien registra magistralmente el pensamiento de los creadores venezolanos de esa década. Llegan la transvanguardia italiana, los nuevos salvajes alemanes y los artistas de la escuela de Nueva York.
Como dije fue una década prodigiosa que ha dejado su secuela en los años noventa; es irresponsable tildarla de superficial y mucho menos si dicho término proviene del errado juicio emitido pro quienes se lucraron con la venta de obras de arte producidas en esos años… lobos disfrazados de ovejas, “dealers” disfrazados de curadores.
Pienso que gracias a al avalancha de dinero, a la manipulación por parte de algunas galerías y a las compras locas de los coleccionistas se infiltraron una gran cantidad de coleados quienes fungiendo de artistas hicieron sus pinturas y las vendieron… pero el tiempo, el implacable tiempo, mostrará claramente quienes fueron en verdad los de verdad. Es importante resaltar el hecho que le mismo problema de “infiltrados” está ocurriendo actualmente en el panorama de los noventa. Malos artistas coleados y mucho bicho con uña haciendo arte. Pero el tiempo también se encargaría de hacer que las aguas turbias se asienten.
Hubo también otros acontecimientos artísticos que marcaron la década de una manera tajante… paralelamente al desenvolvimiento de las otras manifestaciones aceptadas por los “críticos” como “artistas”… y esos fueron:
1- El cubo “Rubrik” que llega a todas las manos, para armar y ordenar el casi inarmable rompecabezas, geométrico, tridimensional, una verdadera “escultura de viaje”.
2- El momento en que las piedras que tenía acumuladas el artista “Joseph Buys” para su instalación ecológica en la muestra de Kassel fueran pintadas de rosado por un grupo de jóvenes artistas.
3- Las tan cuestionadas barajitas del “Grabage Pail Kids” que se infiltraban en las poncheras para ser intercambiadas por los niños en los colegios, y luego de ser prohibidas hicieron un verdadero objeto de colección.
4- La caída del muro de Berlín, para luego ser vendidos sus pedazos o fragmentos a un público “culto” y a galeristas de arte ávidos de adquirir los graffittis pintados en tan significante soporte.
5- El enloquecido acto del artista “Tork” que siguiendo los pasos de su dios vikingo le vuela de un martillazo la nariz a la virgen de “la piedad” de Miguel Angel que se exhibe en el vaticano ¿arte sacro?
6- El momento en que todas las estatuas de bronce de Lenin, caen junto al régimen comunista a causa de la perestroika, los grandes monumentos de bronce fueron entonces comprados por la multinacional Mc Donalds, quien los reunió y les permitió al público mirarlos por última vez, en una gran instalación, antes de ser fundidos ¿Lenin Mc Bronce?
7- Las réplicas exactas de “tanques de guerra” hechos de plásticos inflable para Sadam Hussein; y que fueron instalados en el desierto; cientos de ellos uno al lado del otro, listos como señuelos para ser destruidos pro los misiles lanzados pro los aviones estadounidenses, quienes creyeron haber destruido todos los vehículos de guerra con sus disparos… ¿Tanques en homenaje a las instalaciones de Pino Pascali?

Como dice el nuevo testamento: “El que tenga oídos que oiga” porque ¿Cómo hacerles entender a quienes no quieren oír la realidad de los hechos… personas que se creen poseedoras de la verdad y se resisten a ver a través de sus gríngolas?
No se puede entender perfectamente el espíritu de una década cuando estamos llenos de antemano de ideas preformadas y prejuiciados; hay que abrirse de pensamiento y espíritu para obtener la sabiduría necesaria.
Tenemos que abrir nuestro corazón, despojarnos de odios, no hay que anidar odio en nuestro pecho, hay que ser en definitiva seres libres y ganarte de una vez por todas las batalla al ego.

COSAS CON LAS CUALES SALIVO

COSAS CON LAS CUALES “SALIVO”
Enrique Enriquez

Yo pintaba y sobre todo dibujaba. Siempre con una aproximación muy similar a lo que hago ahora; cosas muy cotidianas o populares, cosas como del contexto. Pero es como decía, yo ahora veo una buena revista y siento que es mejor que ir a un museo. Está llena de imágenes maravillosas, de tipos que saben su asunto, porque las fotos son buenas en sí y comunicativamente funciona, dado que ellos saben cómo hay que vender una cosa y la foto refuerza esa idea. Es muy interesante cuando todo el problema de la creatividad se cruza con el de la comunicación. Y yo empiezo a entender que a mí, dibujar o pintar no me interesa más porque hay otras cosas con las cuales “salivo” con más fuerza, siempre tengo esa angustia horrorosa de sentir que uno está haciendo algo que no le interesa a nadie. Me interesa interaccionar con gente variada, y no tener solamente esa aproximación del entendido, del coleccionista, del galerista, la cual puede ser muy plana. Me gusta entender en los trabajos de los artistas, cuál es la pregunta que está detrás de las cosas. Y yo descubro aquí, que en la mayoría de los casos, la gran pregunta de los artistas es: ¿Cómo hago para legitimarme? La gran necesidad, no sólo de los artistas, sino de Leo diseñadores de moda, los ejecutivos, de los cineastas o de cualquiera, es ser creíbles. Un señor con un flux en Caracas, tiene una enorme necesidad de que le crean que él es serio, y el artistas tiene la necesidad de que le crean que es artista. Entonces claro, eso se resuelve de una manera muy sencilla: hacer lo mismo que se hace en otro lado.
Si tú asumes que lo cierto es que yo pinte “a lo impresionista”, y lo hago, entonces soy de verdad. Primero fue la pintura, luego el arte conceptual, después la transvanguardia, ahora estamos en un “revival conceptual”. Es mejor decir: si yo hago instalaciones, soy artista. Un ejemplo muy evidente que siempre pongo es el de los diseñadores de moda que hacen abrigadas. Si tú haces un traje como el de Versace, es perfecto porque a mí me gusta Versace, pero tú no has considerado que aquí en Venezuela hace calor. Calor, lo que quieres es que te crean, manejas unos códigos para legitimarte y decir: “soy tan diseñador como el otro”. Hay un sujeto al que últimamente le estoy prendiendo velas, se llama José Manuel Briceño Guerrero. El tiene en sus libros “El laberinto de los tres Minotauros” toda una revisión de lo que es la idiosincrasia venezolana; qué es lo que esotros somos desde la colonia. Hay un capítulo demoledor titulado ¡Por qué no puede haber creación cultural en América? Y el tipo empieza a desarrollar la idea de que la función del europeo en América, o sea nosotros, es expandir la cultura europea. Por lo tanto, si sólo vamos a expandir esa cultura, nosotros no tenemos que crear nada. Simplemente, entender los códigos manejados en la metrópolis y seguirlos. También habla de una figura clave a mi entender: la del actualizador, que es la del tipo capaz de actualizar a estas regiones porque está más enterado y más al día de los acontecimientos de afuera. A uno puede gustarle o no, estar de acuerdo o no, pero lo que dice el tipo no es mentira. Nosotros tenemos una tradición de actualizadores bárbara, que redunda en un hecho relacionado con lo del MONO, en el sentido de que a nosotros nos cuenta muchísimo imaginarnos cosas inexistentes. Hace dos años, cuando yo le decía a la gente que quería hacer unos carteles o unas vallas, nadie me creía ni se lo podía imaginar. Pero ahora la gente ve los afiches y se puede imaginar al MONO perfectamente en cualquier lado.
Quizás todo este cuento tan largo es para tratar de evidenciar que, en la medida en que ahora a mí me interesa más que pintar, editar, y más que hacer cuadros, libros o productos, eso yo lo asumo como una tradición del objeto artístico.
Yo estoy entrenando para ser un inútil, en el sentido de no ser un historiador, ni sociólogo, ni antropólogo, ni soy nada. Yo soy artista plástico, y la única manera que la gente crea es manteniendo ante ellos mi estatuas de artista plástico, con el uso de los elementos, materiales o artificios que comúnmente se relacionan con lo artístico. Además se facilitan mucho las cosas cuando uno presenta las ideas desde la perspectiva de ser artista plástico, porque el artista está visto como un ser inofensivo, al cual puedes prestar ayuda, “apoyar” como le dicen, sin riesgos. Esa es una perspectiva logística, digamos Adela. Pero por otro lado a mí me parece muy infértil la idea de que, porque uno hace esas cosas, ya no es artista plástico. Yo más bien veo la gente inteligente y valiosa (los artistas que conozco) perdiendo el tiempo miserablemente, haciendo cosas que no le interesan a nadie, sin ningún tipo de repercusión. Hay una frase de un tipo de repercusión. Hay una frase de un tipo que se llama Kart Graus, un filosofo vienés de principios de siglo, es una frase muy bella, así como para enmarcarla y ponerla en la mesa de noche, no me acuerdo a quién se refería pero dice: “La historia le escatimará los favores que sus contemporáneos le prodigaron”. Esa frase, creo, uno se la puede aplicar a cualquier artista venezolano. De hecho, la escasa presencia de artistas o de basquetbolistas venezolanos en el mundo, se debe precisamente a que nosotros partimos de una base equivocada: no tenemos un piso: Si uno ve a un Robert Rodríguez, por ejemplo, (con los pro y los contra que uno quiera) es un sujeto que puede hacer hoy en día proyectos más grandes, porque él parte de un piso: lo mexicano. Yo estoy absolutamente convencido que no se pueden producir objetos artísticos de calidad si no están fundamentados en el contexto en el cual vives, porque de lo contrario sólo tienes actualizaciones de cosas de otro lado.

CONSIDERACIONES SOBRE LA CRÍTICA

CONSIDERACIONES SOBRE LA CRÍTICA
Juan Carlos Palenzuela

El editorial de la revista Imagen de Julio de 1968 titulado “Lo precario de nuestra crítica”, comienza así: “En Venezuela se siente desdén por la crítica”. El director de dicha revista cultural era Guillermo Sucre, el mismo ensayista que, años más tarde publicaría “La mascara, la transparencia” (1975): Un acceso a la poesía desde la conciencia crítica.
Aún cuando es inconcebible el hecho creador sin la crítica, se constata, en el medio de las artes plásticas venezolanas, y particularmente en la década del noventa, una ignorancia rotunda y un desprecio absoluto acerca de la función de la crítica.
Dos situaciones se presentan al mismo tiempo y ambas las valoramos por igual como factores que han contribuido a la orfandad del pensamiento y el ejercicio de la critica de arte en el país, la negativa de los diarios a concluir con regulación la columna de crítica, todo lo cual llegó a su máximo dramatismo con el fin de la colaboración de Roberto Guevara en la página de arte de el Nacional en 1994 y luego de treinta años de ejercicio profesional y, con la pérdida de la importancia de las páginas culturales del Universal, que pasaron de abrir en el cuarto cuerpo, a un espacio menor entre las secciones de deporte y sociales y donde, además, no hay interés por la columna crítica; y también, por la ausencia de ciclo editorial alguno y de estímulo a la investigación específica por parte de la Galería de Arte Nacional.
Así, la práctica de la crítica de arte en Venezuela se ha reducido a esporádicas columnas, a ocasionales presentaciones de catálogos de exposiciones y a muy raras conferencias. En consecuencia, la crítica de arte en Venezuela apenas podemos percibirla en la revista Imagen, Extracámara y Papel Literario, en los catálogos del Museo de Bellas Artes, el Museo de Maracay y algunas Galerías y Visuales del Conac (iniciativa de su directora, Jacqueline Rousseau). Valdría anotar aquí la invitación que formula cada año el Ateneo de Valencia a un crítico latinoamericano para que se desempeñe como jurado en el Salón Michelena. De resto, impera el silencio. Silencio que hace más difícil recabar información sobre obras y artistas, valorar documentos varios, estudiar las obras, los movimientos, establecer parámetros y generar intercambios de ideas. El desinterés por la crítica es parejo a la falta de archivos, de colecciones visibles, y de debates, coloquios o afines.
En Abril de 1974 Roberto Guevara decía que carecíamos de divulgación de nuestros patrimonios culturales, esa falla no ha sido superada. Por tanto, los esfuerzos de estudio son de carácter personal. Los autores, ¡qué existen! Realizan su tarea en solitario y ocasiones se cohibe o se reprime un pensamiento crítico a cambio de una edición oficial, posibilidad casi exclusiva de publicación.
Así esa consideración de desprecio por la tarea crítica es una constante de la cultura venezolana.
“Toda creación estética”, afirma Guillermo Sucre en su libro antes citado, “es crítica, de ahí la sucesión de escuelas y de estilos”.
Fundamento teórico básico que, sin embargo, parece no tener cabida en la mentalidad de quienes decidieron que, en la Caracas de los noventa, el crítico es un estorbo.

EVENTO HISTORICO

UN EVENTO HISTORICO
Ricardo Benaim
Un evento histórico: bienal o trienal de Caracas.
Escojamos los cinco museos y el casco histórico de la ciudad para hacer un evento de envergadura.
Uno, dos o tres curadores comprometidos, con premisas claras. Invitando y seleccionando artistas de todo el país.
Sin premios.
En una verdadera confrontación. Realizando un registro exhaustivo y trascendente de cada proceso, que quedaría palmado en un magnifico catálogo.
Ofrezcámosle a la audiencia que transmita por la ciudad
Nuestras reflexiones.
Hagamos un experimento de integración de los cinco museos y las salas alternativas.
Este evento, más adelante y con la experiencia adquirida daría pie a la realización de una bienal internacional.


FORMAS Y PALABRAS FILOSAS

FORMAS Y PALABRAS FILOSAS
Víctor Valera

Desde que el país tiene miedo, necesita que nuestro trabajo sirva de estimulo, de guía. Por eso creo que hay que hacer exposiciones en las cuales el artista sea más importante que sus obras; es decir, son necesarias muestras como la de Cruz Diez, en la que el público puede hacer un recorrido por la vida de este creador, desde que era un muchachito que paseaba con su familia hasta el presente… Eso es nuestro pueblo, y los artistas debemos darle una pausa a la gente desesperada, a la gente que se siente desplazada porque nació en un país donde casi no hay posibilidades de desarrollo. Hoy, más que nunca, el artista tiene que ser solidario con lo que está sucediendo.
Yo nací antes del boom petrolero, en una Venezuela mucho más pobre que la actual, pero en la que todo el mundo sabía cómo manejar esa noble pobreza. Después vinieron los político-bota-billetes y mal acostumbraron al pueblo. Esa fue la gran Venezuela que se perdió. Luego que el chorro surgió de la tierra, todos fueron y somos culpables. Por lo tanto, lo que vivimos ahora no es una crisis, sino una enseñanza y debemos tener las condiciones suficientes para amar nuestro pedazo de tierra, porque no somos terratenientes, somos habitantes. Los habitantes de este extraordinario pueblo debemos unir todas nuestras fuerzas para calmar esa angustia que existe. Yo con una exposición no puedo hacer mucho; desgraciadamente no tengo medios para ir a buscar a la gente a los cerros y traerla aquí, cosa que deberían hacer los museos, los cuales siguen siendo selectivos y pco hacen para que la gente que nuca los ha pisado lo haga. Me refiero a que quienes dirigen la cultura en Venezuela tienen un poder muy fuerte para crear su propia obra.
Los curadores no hacen otra cosa que utilizar a los artistas, y luego ellos aparecen como los importantes. Yo le huyo porque tienen la necesidad de demostrar lo que saben. Después de la exposición del Maccsi (1984) caí en las galerías comerciales porque tenía que vivir de algo. Antes me ganaba la vida como profesor, enseñando a artistas jóvenes en la Escuela de Artes Plásticas. Una exposición mía en un gran museo no ha llegado porque creo que el artista de provincia ha caído de sorpresa sin tener familias con apellido. Hoy, para ser artista en Venezuela, se tiene que ser una persona bella, muy bien vestida y creer que se es muy inteligente.
Del Estado no he recibido ni para mí educación. Solamente medallas de honores. El dinero que tengo lo he ganado trabajando para la calle, afortunadamente cuento con un núcleo de coleccionistas que compran mis obras; de eso vivo. Nunca he estado en un puesto político.
Además, ¿Qué más felicidad puedo sentir que un pueblo y la gente joven de este país me quiera? Ese es mi logro. Yo no quiero otra cosa: ni los horrores ni los diplomas ni los premios. Lucho para vivir dentro de una sociedad, que es la venezolana y que sé que me necesita.
Siempre he ayudando al prójimo, no por razones religiosas sino porque siento que es un de los míos el que se puede ir. He trabajado para los invidentes, he entrado en las cárceles a dar clases, he ayudado a muchísimos muchachos con problemas de droga. Todo esto me hace sentir mucho más cónsono con mi país que el arte. El arte es mi vida, claro pero ayudar a los demás es mi misión.
Nosotros somos tercer mundo y estamos luchado por buscar un nivel. Después del talento, quienes hacen a los artistas son los gobiernos. México tiene como única misión vender artistas al mundo. Tu ves las exposiciones mexicanas en el mundo entero y son admirables porque ellos reconocen que sus artistas con su riqueza. El Estado venezolano está ciego, mudo y sordo con lo que son sus artistas. Aquí no se entiende que los artistas somos los verdaderos embajadores del país, no los políticos. Nadie le ha podido dar más brillo a Venezuela que un Reverón o un Soto, lo que sucede es que el Estado no le interesa tener a los creadores como productos de exportación. Pero el país es una cosa y mi creación soy yo, que la realizo y la entrego.
Mi realidad soy yo. Soy un ente que camina, que ama, que sufre, que tiene alegrías. Pero la realidad externa permea mi realidad interior. Y me lastima mucho, sufro mucho. A veces caigo en profundas depresiones pero continúo.

Cuando salgo del foso de Siddharta salgo más glorioso, más espiritual, porque es la única forma de poder amar al país…

EL GRANDISIMO PEDO

EL GRANDISIMO PEDO
Felipe Ehrenberg

El grandísimo Pedo en orden de prioridades:
1. Desde hace por lo menos 40 siglos, los artistas visuales (antes plásticos) nos habíamos relacionado con nuestro prójimo (que en l actualidad se denomina “El Gran Público”) de manera directa. Hoy, las artes visuales (antes plásticas) tienen cada vez menos relación con el mencionado Gran Público, que en realidad sigue siendo nuestro prójimo inmediato. Ahora las artes, en su rama “retinal”, se encaminan a satisfacer las necesidades de consumo conspicuo de un sector con privilegios totales, grupúsculos de gente que a la vez que incrementan su capital reducen su número a pasos acelerados. En su rama conceptual, no – objetual, efímera, o como se le quiera llamar, las artes se hacen cada vez más herméticas y se dirigen a satisfacer a públicos cada vez más reducidos que se fragmentan a su vez en sub-grupos de intereses más específicos.
2. Los artistas visuales (antes plásticos) nos alejamos de nuestra función primigenia, que es actuar como propositores, intérpretes y traductores de la realidad que nos rodea. Algunos nos convertimos menos en pensadores y más en decoradores y la gente nos confunde más cada vez con proveedores de bienes de lujo de altísimo costo, con diseñadores gráficos y hasta con artesanos, payasos en vez de bufones. Otros vamos construyendo agendas secretas con base en lenguajes criptográficos que se refieren más a agendas secretas y lenguajes criptográficos que a la vida colectiva que compartimos con nuestro prójimo.
3. Día con día surgen en el horizonte de imágenes que nos rodea, técnicas, materiales, soportes y tecnología de punta, que incluyen cine, video y la digitalización.
Enfrentando el Gran Público (el Gran prójimo) a la fuerza y riqueza de este nuevo imaginario visual que permea hasta lo más recóndito de nuestra intimidad colectiva, va perdiendo la capacidad de contemplar y dirigir el imaginario que manufacturamos los artistas, sobre todo lo que producimos a usanzas tradicionales, es decir, para galerías y museos.
Son tantos los árboles que perdemos de vista el bosque. Hace tiempo que llegó la hora de revisar lo que hacemos para redignificar una profesión maravillosa (porque aún puede maravillar), una actividad que durante mucho tiempo sí sirvió de algo.
No es deseable estoy convencido parapetarse tras la tradición (como insisten los galeristas que hagamos los artistas). Tampoco es deseable reinventarnos día con día (como estilan con mayor insistencia los improvisados).
Empieza la temporada y el canal 22 nos muestra a Rafael Tovar que anuncia la inauguración del Festival Cervatito. El jefe nos advierte a los televidentes que “hay que encontrar el término medio entre la tradición y la vanguardia”. Es expresión nítida de los días que vivimos. Entiendo que advierte “ni tan tan, ni tampoco que no alumbre”, es decir, “!tranquilitos! Que si no se mueven demasiado pueden salir en la instantánea presupuestal”. Pero que pueda expresar tan ominosa admonición es en gran medida culpa de los artistas visuales (antes plásticos): si nos atrincheramos en la extemporaneidad, será técnica o conceptual, corremos el riesgo real de quedar congelados como mascotas de los sectores de la población más conservados y peligrosos. Por otra parte, si al formular nuestras propuestas nos desbocamos en la manera de hacerlo, corremos el riesgo también de hacernos mascotas de los sectores de la población más frívolas, los que viven de la novedad por la novedad.
Yo digo:
Basta de historiadores desmemoriados, incapaces de investigar y de hilar los datos en secuencia.
· Basta de minúsculos escritores de tres empleos que se hacen pasar por críticos para endilgarnos poesía en bancarrota.
· Basta de críticos que gustan de sentirse mártires ( no saben cobrar su trabajo); que lanzan sus ditirambos y anatemas desde la altura de 30 líneas ágata; que arman sus archivos con invitaciones de galería solamente; que sé rehúsan leer libros escritos en castellano… o leen sólo traducciones; que ignoran cómo actualizarse o que lo miden todo con la vara de lo que descubrieron en su juventud cuando primero leyeron Correspondencias de Baudelaire.
· Basta de periodistas y reporteros que cuando no parafraseas boletines, repiten y vuelven a repetir las mismas preguntas… ¿dónde naciste? ¿cómo es que te metiste al arte? ¿qué pretendes plasmar en tu obra…?
· Basta de diseñadores gráficos pirruris que mutilan imágenes a diestra y siniestra, los que al momento de comprar su Mac se creen artistas y lo que es en verdad criminal, los que por no haber tenido los huevos para enfrentarse a sus padres y estudiar arte nos usurpan la querencia y el territorio con la mano en la cintura.
· Basta de curadores informales y desorganizados que se improvisan de la noche a la mañana al cobijo de las instituciones, que desdeñan las visiones que de manera tan responsable surge de la creatividad del gremio pero que nos imponen, eso sí, “muy personales visiones”.
· Basta de discriminar a museógrafos y chúmales y secretarias y a los mil y un asalariados del sector público cultural, que no por humildes son menos orgullosos de lo que tan bien saben hacer… y dicho sea no tan de paso, sin los cuales no podría existir un solo artista puesto que hacen posible nuestra tarea pro encima y a pesar de sus jefes.
· Basta del sistema clientelar que aplican la mayoría de nuestros museos cuyos titulares, en lugar de exhibir y mostrarnos el imaginario que surge de la época y el contexto obligan a los artistas de galerías y a nadie más a hacer cola para exponer sus muebles.
· Basta de la tiranía de improvisados galeristas vende firmas, que no distinguen entre los “ismos” y mis asmas pero eso sí que también, pagan bajos sueldos, lavan el dinero de los lankenaus y previsiones, jinetean el nuestro y evaden al fisco y de paso convence a su ignorante clientela que sus locales alfombrados son el único sitio para comprar “legitimo arte”, con lo que disparan los precios de nuestra obra hasta el espacio sideral sidral; y hasta de funcionarios culturales, fiscales y de derecho autorales que son de paso, que desconocen las leyes y los reglamentos, pero que blanden legalismo en defensa de las industrias culturales.
· Basta de comisiones culturales en el congreso que se la pasan pasándose papelitos.
· Pero BASTA sobre todo, de artistas que se sienten el pezón de la Virgen, que se creen y recrean todas las leyes negras que nos enlodan, que le hacen la barba a curadores espurios, a críticos de piocha, a galeristas que nunca visitan estudios; basta de artistas que ignoran la historia y los aportes nacidos en suelo propio, basta de artistas que solo saben nutrir su obra de estilos importados o chatarra, que creen que la calidad de su trabajo crece en proporción directa a los precios que piden, que se descubren como esquiroles a la hora de defender nuestros derechos autorales.
· Y más aún.
· Basta de artistas capitalinos tan provincianos, coyoacanizados o acondezados que acaparan en el DF el presupuesto federal y que al gueto-izarte inhiben la producción creativa del resto de México, basta de artistas antropófagos y necrófagos, de artistas apuñaladotes traperos, soberbios, indisciplinados, mamachichis y lambiscones, maledicientes, valemadristas, ignorantes y …
Bueno, caray,
Basta de pendejadas!
· Y BASTA de los pendejos que les hacen caso.
Son tantos los años de esperanzas incumplidas que me temo que será sólo pedirle peras al olmo, sin embargo propongo a los que no re-unimos al interior de este modesto espacio, alrededor de Guillermo Santamaría, tres días tres, que me están dando resultados:
1. Cerrar filas gremiales con el triple propósito de:
a) Protegernos como grupo.
b) Reavivar la flama de la discusión para hacernos comprensibles, y
c) Volver a dirigirnos no a los príncipes de las finazas ni a los empresarios que se pintan el pelo, sino a nuestro prójimo cercano (tíos, primas, vecinos, el dueño del taller mecánico, la maestra de los hijos, el asegurador, la dentista, el ejidatario y el laboratorista, la contadora y el que nos entrega las pizzas): poco sabrán de arte pero su capacidad intuitiva los hacen nuestro verdadero público y si nos ponemos al tiro, hasta nuestros compradores.
2. Abrir nuestro talleres, a nuestros vecinos, a estudiantes y a clientes fobaproizados (con lo que podremos darle en la madre a los galeristas, que de todas formas solo nos abren sus puertas si “ya hicimos camino”, y que a la hora de exhibir nuestra obra nos hacen hacer todo y aún así todo les sale mal);
3. Abanicarnos hacia el resto de México y a la América Latina, donde todo mundo añora a los mexicanos, en vez de insistir en ser exóticos en Europa o “latinous” en los yunaited.
X-Teresa pude convertirse en nuestra mesa de dominó, en nuestro hogar cerca de nuestro hogar, en nuestro “otro taller”, en nuestra editorial, en nuestra central de correos electrónicos. Tres ideas tres… y ya Bertold Brecha las había definido, pero bueno.

Gracias.

LOS MEDIOS EXPRESIVOS DE LA PINTURA


LOS MEDIOS EXPRESIVOS DE LA PINTURA
Eugenio Espinoza

Siempre he sentido una gran curiosidad por conocer y ampliar los medios expresivos de la pintura, penetrando legal o ilegalmente sus estructuras físicas o conceptuales para desde esta “esquina” legitimar mi trabajo.
En 1972, me llamó la atención el sistema utilizado por Soto, para involucrar al espectador en la experiencia física de su obra, llamándolo Penetrable; sea para deleitarlo o para hacerlo partícipe de una especie de libertad sensorial. Aunque me parecía una experiencia extraordinaria, sentí el deseo de ampliar tal invitación festiva, para provocar una participación muy diferente, de orden físico, con mi trabajo “el impenetrable”. “Ilegalmente” me propuso obstaculizar la participación del público, a través de la negación de una obra que ya pertenecía al orden institucional.
El impenetrable, me abría amplias posibilidades de carácter conceptual, sin que tuviera para nada que seguir desarrollando otras nuevas versiones.
Con el impenetrable me conformaba con ocupar la totalidad de la sala de exposición, convirtiendo el plano gráfico en un elemento tridimensional. Me interesaba experimentar la realización de una obra que afirmaría la participación física del espectador; induciéndolo a percibir los verdaderos límites entre su cuerpo y obra.
Recuerdo que algunos años antes del impenetrable, yo meditaba sobre el grabado de Durero, donde este contemplaba a través de una cuadrícula una mujer frente a él. Esto le permitía conocer geográficamente el cuerpo de ella. Esta escena permaneció durante mucho tiempo en mi mente, me hizo pensar, que quizás la cuadrícula era también otro instrumento para la penetración. De allí la cuadrícula.
Este símbolo (la cuadrícula) especie de readymade, significó mucho para mí, porque me permitió pintar sin significado alguno, impulsándome a mantenerme ocupado pintando durante muchos años, cuadros que eran otros “impenetrables”, que usaba para abrir o cerrar el espacio de la pintura.
En estos últimos años, he ido perdiendo el interés por las manifestaciones artísticas contemporáneas, y he aprovechado este “don” para pintar otra vez, pero sin ninguna otra preocupación, o ambición, que la de disfrutar lo que hago, sin saber exactamente que pretendo, y sin siquiera tratar de ver mi trabajo como un proyecto, que tiene un objetivo y un final. Creo que realmente me ha interesado sintetizar y corregir muchos de mis arrebatos pictóricos. Parece que llegó el momento de dialogar con las cosas sencillas y permitir que “penetren” a mi obra algunos elementos que afirmen mi inclinación por lo natural y afectivo.
Si hay alguien que es irreverente en todo esto es el público. Yo hago mi trabajo, hago lo que manda mi alma y mi cerebro. Pro ahí leí: “La identidad está en continuo movimiento”. Así soy yo, así estoy yo. La frase me gusta tanto que esta mañana la escribí en una de las paredes de mi casa.
Cuando no tengo un papel a la mano, escribo en las paredes. Además de servir para sostener el techo, las paredes sirven para las palabras. Mi casa en un taller, no es un lugar para colocar cosas con cierto orden estético, pero han desaparecido porque hace poco pinté la casa.
En mi caso, la burla es la humilde estrategia de alguien que no tiene poder frente a una gran maquinaria. La burla es lo poco con lo que uno puede hacer frente a algo brutal, inamovible. La burla no afecta nada, no cambia nada. La burla no es revolucionaria, pero yo me contento con ella. Cuando era joven veía la historia de arte como una gran maquinaria que ni siquiera podía estudiarla, porque no contaba con recursos. ¿Cómo uno la conoce? ¿Cómo uno se integra? ¿Cómo uno se conecta? ¿Cómo uno se colea?
Estamos rodeados de coleados. Yo me he ganado lo que me he ganado porque soy un coleado.
Todo lo institucional me produce cierto escozor, pero ¡Cómo evitarlo? Lo ideal es que las instituciones funcionen de una manera competente. Cansa el verlas tan llenas de moho. El artista ante ellas se ve rápido, audaz. Y no debería ser así. Las instituciones son las que deberían ser rápidas y audaces.
Los museos no logran entender las necesidades del artista, son espacios más celosos, en cambio las galerías se han transformado en espacios neutros. Es un hecho que después de mi muerte. ¿Por qué no ahorita? ¿Por qué uno debe convertirse en un genio como Reverón? ¿No es rabia, o quizás sí, una rabia sofisticada.
No le deseo el mal a nadie. Pero falta por entender en este país que el trabajo que desarrollan los museos, las galerías y los artistas, es un trabajo en equipo.
Yo siempre he estado buscando un tema que me absorba y que busque absorber al espectador. Yo siempre he utilizado la pintura como estrategia para vivir. Es en estas circunstancias que el arte se revela como una entrega, como un desprendimiento. Creo que el arte es totalmente intelectual, ese arte que se planifica en un papel y es enviado a un carpintero o un herrero para que lo realice por uno, pierde muchas cosas.
Gana quizás algo porque ese carpintero o ese herrero ponen su espíritu, pero en todo caso no está el del artista. Con el tiempo, cuando todos hacen lo mismo, incluso utilizando ese mismo carpintero o ese mismo herrero, el arte se homogeneiza. Y no se tarta de pintar como se pintaba antes. Se trata de pintar.
La pintura es mi estrategia para vivir, pero también lo es l apalabra. El escribir artículos reflexiones, es una necesidad muy personal. Siento que el crítico y el curador ponen la bomba, y he asumido que mi tarea es desactivar esa bomba. No es algo fácil, más de una estalla en las manos.

SER DETONANTE


SER DETONANTE
Nelson Garrido

La base de mi obra es un poco ser detonante, como poner bombas en cualquier sitio, táctica de guerras de guerrilas…
Pero la vaina está llegando a unos niveles graves. La censura es la manifestación de una enorme tendencia reaccionaria que vine de atrás, y no solo aquí, sino en todo el mundo. Basta ver lo Ottawa, y más recientemente la historia con Meyer…
El famosos y conocido Pedro Meyer me pidió imágenes para su página Web y el tipo me ha censurado. Lo peor es que no es ni siquiera por la obra sino por el texto que escribí para acompañarla, algo así como que para mí la violencia iba más allá de lo que estamos haciendo, que uno se queda corto, y lo que me preocupa es la falta de honestidad de los intelectuales y los artistas que no asumen esto responsablemente.
Aparentemente, Meyer se sintió aludido y lo que me parece más grave en este caso es que se tarta de censura ideológica. Yo no soy una víctima, pero me tiene cercado. Si los mismos artistas se van a poner como censores y ser la nueva inquisición, es preocupante… Ahí puede verse como son especies de feudos, y si tu no estás cuadrado, te jodiste, y yo que le tiro a todo el mundo cuando no estoy de acuerdo, estoy cercado… Eso sí no me pueden obviar. Por mucho que sea una presencia molesta, soy una presencia. Me invitan y cada vez se arrepienten de haberme invitado… Hoy existe una tendencia a manejar una estética de la violencia que siga siendo complaciente y que se pueda vender. No van más allá.
Se mantienen en el límite para que todavía un cierto sector pueda comprar esa obra. Una morbosidad en el hecho de que todavía en que si la obra puede ser comprobable y seguir decorando las partes de un salón.
Yo no vivo de mi obra, por ejemplo. Tú no puedes vivir de tu obra porque si es así, tienes que adaptarte al mercado…
Vivimos una coyuntura en el país que es muy importante.
Creo que después de todos los acontecimientos de profundo cambio social las cosas están estancadas. A mí me preocupa cuando la oposición pasa a ser oficialista, y eso está pasando igual a nivel del arte. Uno tiende a ubicar el arte como lago separado del problema político del país, y resulta que viven las mismas consecuencias. Los artistas tenemos el mismo compromiso que los políticos. Es muy cómodo decir y que Carlos Andrés esto, y que la corrupción esto… Aquí los artistas, los intelectuales, las instituciones, tienen tanta responsabilidad como los políticos. Si hay que tener un compromiso. A veces todo el movimiento artístico se asume libre de compromisos, y quien calla, otorga. Yo parto de este hecho. Aquí lamentablemente están pasando y han pasado una cantidad de cosas, donde el silencio es la mayor complicidad.
Cuando tú asumes una posición crítica y cuestionas una serie de cosas eres un forma peo. Y no se trata de eso… Es que uno tiene que asumir una posición frente a los problemas, y como ahora todo se logra gracias a indulgencias ajenas, no te puedes meter con nada. No te puedes meter con los críticos, no te puedes meter con tal salón, no te puedes meter con el Estado. Me parece gravísimo, porque la plata siempre parece venir del Estado y éste está invirtiendo en cosas absurdas. Si yo me atrevo a criticar, pro ejemplo, el trabajo de las Orquestas Juveniles, me meto en un peo. Está bien, perfecto, qué bueno que hay orquestas juveniles per cápita que Suecia es como exageradito. Pero si te atreves a decir eso te estás metiendo en problemas, estás “atentando” contra el “proyecto”, el derecho a que todo el mundo toque el violín. Está bien el violín, pero creo que hay una cantidad de otras cosas también prioritarias e importantes.
Ahí está el problema de los salones. A mí me parece que si las perspectivas del arte que vienen son como el Pirelli, estamos jodidos. Mucho efectismo, mucha maquinita, mucho circo y poco contenido, y además esa postura del “yo no soy de ninguna parte”. Tú si eres de aquí, perteneces a una realidad y debes asumirlo responsablemente. Entonces aquí, como que nadie es de aquí. Tú dices que eres de Venezuela y que tú crees en esto y eres como un bicho raro. Para estar en algo hay que estar navegando, Internet, la visión global. Déjate de vainas, la globalidad parte del entendimiento de lo particular donde tú estás viviendo, de lo local. Y esto es así en todas partes. Pero aquí en Venezuela todo el mundo está, pero quiere irse y esto es tan grave como un político que está robando. Mientras la gente no asuma su responsabilidad, histórica y política del momento, esto sencillamente no sale.
No creo en esa cosas a ultranza del que no navegue pro Internet no está en nada. El instrumento no hace la foto. A mí lo que me preocupa no es la tecnología sino la visión de circo en la que a todo se le añaden cables, videos, cornetitas y aparaticos para nada, porque no están en función de discurso. Aquí, por lo menos a nivel de salones, estamos en una etapa de “profunda superficialidad” donde la tecnología es sencillamente caché.
Es como los espejitos y los indios. Y, alucinados, vamos cambiando espejitos por pepitas de oro. La crisis, en definitiva, no está a nivel de instrumentos sino en la carencia de discurso. Ahora todo el mundo es instalacionista, y la tecnología puede servir para catapultar una idea o simplemente para tapar carencias. Es la cosa efectista por el efecto en sí mismo. Así, a nivel formal ha habido cambios, pero en contenido en definitivazo hay ningún aporte.
Creo que en fotografía específicamente ha habido una respuesta más coherente que en otras disciplinas… Aquí en Venezuela hay un movimiento fotográfico muy rico, conformado por muchas individualidades, no hay una tendencia oficial sino múltiples manifestaciones, y esto no sucede a nivel del resto de América Latina. En la plástica nueva uno no encuentra imágenes resaltantes y eso que oportunidades están teniendo. Salones hay, y la gente está perdida de salonera.
Los artistas trabajan espasmódicamente pero no hay un trabajo continuo. Así te vas convirtiendo en la más grande prostituta que busca satisfacer los gustos o exigencias del curador / sacerdote. Ya las bienales y salones no son de los artistas sino de los curadores y el artista ya detrás de esa figura que luego se ocupará de tus relaciones y proyección internacional. Yo prefiero “boto tierrita y no juego” que calarme ésa. Sólo el trabajo constante y permanente de resultados, porque estás trabajando en función de tu obra y no para salones y curadores que hacen que la obra se vuelva demasiado complaciente, como dar cócteles. Los salones y bienales se han vuelto una especie de café-concert, casi falta que jueguen canasta, sirvan un tecito, todo Edmundo se ríe, sales en sociales y el que tenga talento para las relaciones públicas le irá muy bien. Pero eso es algo que se desmoronará por su propio peso.

LISTA DE TITULOS


Lista de Títulos
Roberto Echeto

La presente lista de “títulos” no es otra cosa que el resultado de ir por la calle con el sentido del oído muy bien aguzado. Cuando uno camina por cualquier avenida, por el metro, por un parque o por donde sea, siempre escucha retazos de conversaciones que muy bien pueden funcionar como un elemento estético en sí, que tiene vida conceptual propia.
Este proyecto de “títulos” es producto de la edición rigurosa de esas conversaciones fugaces que se oyen por ahí.
Es como andar con una tijerita recortando las frases que cargan la fuerza, la gracia y ka chispa genuina del habla coloquial venezolana.
La idea, para el proyecto del metro, es trabajar gráficamente estas frases (tipografía, tamaño de la letra, etc.) para hacerlas aparecer en el metro con el tamaño y la imponencia de esos mensajes escritos en las paredes que aparecen en todos los países que tienen gobiernos socialistas (¿qué decir del gobierno que tenemos ahorita aquí en Venezuela?).
Estas frases podrían ir acompañadas de viñetas o podrían también ser parte de los textos que se colocarían en las vallas y en las carteleras de publicidad a lo largo de todo el sistema del metro de Caracas.
Por el número de “títulos” no hay problema porque tengo una colección de más de 500 frases.
De ahí podemos escoger un número conveniente que juegue con el humor, con el doble sentido y con esas cosas que todo el mundo sabe, pero que nadie se atreve a afirmar públicamente.
Una cosa más: lo llamo “títulos” porque antes coleccionaba esas frases para utilizarlas como títulos de mis cuentos, artículos y ensayos.
El resultado siempre era y es muy interesante porque estos títulos en si reportan una información pregnante muy fuerte que le da al texto unas connotaciones mucho más abiertas que con un título que encierre el sentido de lo que el cuento, el artículo o el ensayo dice.
Como pueden ver, pues, esto es toda una labor de ocio regocijante y de interés por el lenguaje.
Saludos enormes.

· Ni un besito
· La mujer sin obra
· Por puta
· Cajita de tubos
· Tengo queso entre los dientes
· El negro siempre queda bien
· Cómo ser más creativo
· Agua solamente
· Llegó Yoyo
· Todas las putas son el interior
· Me falta nada más el pollo
· Puro cachete
· Anoche estuve saliendo
· El chalequito
· Pura gordita
· Pa´la lona
· Yo no soy un mansito
· La cara mala
· Me llenó el batido
· El plastiquito
· Esa rosca es de una pulgada
· Aquí huele a cunaguaro
· El frasquito
· Mi morcillita
· Siempre las feas se atraviesan
· Se chorreó la vela verde
· Desnudo con chancletas
· Los hombres yuca
· Los hermanitos de la conchupancia
· A la gente le encanta un cuadernito
· Irrita
· Se rascó Antollín
· Hace tiempo que no uso reloj en la muñeca
· Esperando por mis franelas
· Se le cayó el puntito al libro
· El monstruo amarillo
· Vista a la mamita
· Música para la digestión
· Mi moco se perdió
· Guasacaca
· Mucha rosca
· Las primas de Mauricio
· Espantándose los pájaros de encima
· El loco del metro
· Mi mamá me la lleva después
· Eso fue de tanto ladrar
· Malibú viejo
· Fulano se destapó
· El brillar es un hueco
· Las morochitas
· Tenía la placenta baja
· Abran el timbre
· Raquel no se conmueve
· Se puso vieja por estúpida
· Si está conmigo no hace nada
· Ese dedo va hacer historia
· Sin manos, Carmen, sin manos
· El pililo
· Estás maizeao
· Vive con novio en Horizonte
· Yo quiero ser gringo
· Lo secuestraron y apareció evangélico
· Tengo várices
· Era un muerto tocando
· Una gorda inflada a quien se le esta viendo la cabeza pequeña
· ¿Y el novio es alemán de aquí o alemán de allá?
· Lo de la abuela era un embarazo psicológico
· Forro y ruedo
· Aquí sobra quien chupe
· No me lo tranques completo
· Siento ganas de reunirme
· Tras champús
· Inteligencia de pollo
· Cosquillas en las encías
· Señora de faldas ligeras
· En cunclillas
· Los tiburones no tienen espinas
· Los chinos no engordan
· La galleta
· Los nadadores
· Manilla de ministerio
· Dolor de pierna
· El dedo rasca espalda
· Un Ibrahim suizo
· Tiene un año hablando así
· Quiere echarse los peos más arriba del culo
· ¿Qué es lo que le gusta a Sofía?
· Todas las pocetas terminan jodiendo
· El palo de la piñata
· Los viejos son para Kika
· El bamboleador
· A Simón le llegó su arepa
· Tiene pegada la luz del freno
· Luis te la desarma
· Me muero en la cola
· Agarra tus pepitas
· El gallo de silbido
· Muñequitos del olvido
· La cabeza de Miami
· Me siento feito
· El pocotón
· Ud. Es más feo de lo que creí
· Los cuentos de esta niña
· Leucemia para ti
· La línea de los marrones
· Arrecho dibujar orejas
· La cosa gráfica
· Las celulitis no se quita con eso
· Las celulitis no se quita con nada
· Y las estrías tampoco
· Charrascas a Chechenia
· Niñita con lacito
· Se ponen tapitas
· Ya llegó Mercedes
· La brocha
· Los ombligos son así
· Le cayó a machetazos
· Full de noventa y uno
· Nuca me ha gustado el caramelo en los dulces
· Tú no eres la única que compra libros
· Los intestinos de mi novio
· Más feo que la mujer de un heladero
· El próximo chorizo es para mí
· Un hombre de verdad se viste en la oscuridad y no se mira en el espejo
· El arroz de Maritza
· La aparente fugacidad del chiste
· Tú y tu trapito blanco
· Dormir de lado
· Mono definitivo
· María inyecta
· Después de la vaca no he vuelto a chocar
· Huele a pastiche
· Van a creer que mi abuela me lo hizo
· Las mujeres buenas son de azúcar
· Palitos y pelotitas
· Estoy tan sudada que no puedo recordar
· Pica
· Echando a perder se aprende
· Le pegaron con una hallaquita
· Parece majarete
· Cara de bagre me pegó
· Tienes cara de llamarte Juana
· El mamotreto
· El carruchódromo
· Un litro y dos vasos
· Cuando yo sea grande quiero ser española
· Las verrugas están por salirle
· El mármol de María
· Parece un riñón intervenido por unas hormigas que están haciendo su cueva
· El colmo de la paja
· El barrio Praga
· Se me cayó un pelo ahí
· Entre papita y papita
· Nunca falta un vegetariano
· La gaceta de Mesopotámica
· Exhibición de penes uruguayos
· El árbol de las uñas
· La pijama que queda grande
· Yolanda toca violín
· El doctor Tobillo
· Mi primer tacto rectal
· La salchicha desnuda
· La vida es un titulo

PRIMO CARNERA

PRIMO CARNERA
Gabriel Morera
LA TENTACIÓN DE LA CARNE
“SUEÑO DE LA CARNE”

… Sigue lloviendo carne del cielo, al atardecer llueve más intensamente, numerosos fragmentos de carne, variadas si inundan en los pararrayos…
antenas y líneas de colgar ropa…
Un residuo carnoso duda en el cielo un momento sin tomar dirección…
en un abreve tempestad de sangre finalmente se deposita sobre el Palacio de Cristal
Se derrumba.
Lluvia, sangre descarnada paredes escupen sangre, y carne.
Y duermen, antes de comenzar de nuevo.

BREVES DE LA PINTURA ZEN


BREVES DE LA PINTURA ZEN
Daniel Medvedov

La pintura Zen es un arte contemporáneo: antes de realizar un trazo habría que descubrir la fascinación del detalle.
Es precisamente con esta descripción que se establece la diferencia entre la Pintura Zen y otra de género diverso; en ambas el artista realiza un proceso de contemplación que luego será plasmado, pero la diferencia consiste precisamente en el detalle y el tiempo del proceso creativo. La vida diaria está llena de un pulso secreto que debe ser percibido y luego plasmado en el papel con una gran rapidez. No existe la posibilidad de corregir el trazo ni hacer remiendos gráficos. La técnica Zen es inapelable: lo que se ha hecho, hecho está.
Ese pulso secreto no es otro que la energía, sutil fluido a la vez magnético, eléctrico, químico, nervioso y sináptico presente en todo lo que nos rodea que pasa al hecho creativo cuando el artista descubre su existencia, la existencia de la energía, misma que logra cambiar su vida y costumbres de modo drástico ya que es un modelador de personalidades.
Cada gesto y cada intención están marcados por la seguridad cósmica de los movimientos naturales.
La pintura Zen involucra un proceso si se quiere complejo, ya que se inicia desde el detalle, discurre sobre la técnica del trazo para la realización de la obra, planteándose los problemas de composición y armonía, el aspecto caligráfico de los ideogramas chinos y las leyes de la luz y la sombra, apoyados en la tinta china, material que tiene la posibilidad de ser empleado en múltiples matices de gris a través de los cuales se define la densidad de la materia viva, culminado en su realización.
La exigencia del proceso en sí implica la preparación mental del artista conocedor de técnicas de concentración que le permitirán eliminar los errores en la práctica referidos a la relajación mental como trampa de la visión estética. Desde le punto de vista filosófico, este aspecto es de gran utilidad para la formación: su aplomo, rectitud, serenidad, prudencia, ecuanimidad y madurez para encarar el contacto con las más curiosas formas de la vida que serán herramientas estéticas para la construcción de una Ética.
El artista debe prepararse tanto metal como emocionalmente para enfrentar las trampas formales de las cosas: a cada paso habrán figuraciones ilusorias y apariencias falsarias de los seres. Esto debe ser aprovechado por la maravillosa capacidad imaginativa que todos poseemos pero un exceso en la convivencia con las quimeras y ficciones de la mente puede generar estados perniciosos para el cuerpo y a la larga enfermarlo irremediablemente. El pintor Zen es un terapeuta de lo real. Su filosofía está anclada en la fascinante luz de la existencia. Lo que se relata en el papel es la historia del vacío: cómo ha nacido, cómo está fluyendo entre las cosas, cuál es su quietud, cómo puede ser generado por la contemplación, cómo infunde ritmo a las cosas, cuál es su dinámica y transfiguración.
De la realización, la gama de temas que se exponen es inagotable ya que las mismas captan lo maravilloso de los reinos: la luz, el Agua, la Piedra, el Animal, el Hombre, el Sueño, el Cambio y la Muerte.

FRENTE A LILA MORILLO


FRENTE A LILA
María Luz Cárdenas

El problema central no seria el de si Lila Morillo deba o no ser tomada en serio, sino más bien ¿dónde colocar la reflexión en torno a esa especie de poética de los excesos que ella representa? Ante todo, se trata de una figura sorbe la cual se ha proyectado un sinfín de perjuicios y eso la convierte en un elemento interesante de análisis, pues en última instancia ¿qué podrá ser lo que posee que tanto rechazo (máscara de temor, quizás) produce en los medios intelectualosos y oficialistas de la estética contemporánea? Lila concentra un factor decisivo dentro del imaginario colectivo del venezolano, que es su manejo del Kitsch, y el Kitsch es un territorio poderosísimo en tanto excedente semántico de lo que nos rodea. Con su propia imagen y con la carga estética que la sostiene, ella ha constituido un discurso ubicado en espacios que cuestionan las nociones consagradas de gusto y arte, no sólo por el trabajo de apariencia física (sometido a esas interminables intervenciones quirúrgicas que la convierten en una fabulosa escultura mutante), sino por la extraordinaria capacidad que ha desarrollado para penetrar en los sentimientos universales, utilizando la cursilería. Obviamente, cualquier fanático, purista de conceptos o fundamentalista del gusto, la despacharía rápidamente acudiendo a su supuesta vulgaridad o frivolidad, pero esa actitud resulta demasiado cómoda, si tenemos en cuneta la fuerza extraordinaria con la cual lila ha penetrado en el inconsciente.

SALA MENDOZA


BORIS IZAGUIRRE

From:
“Boris Izaguirre”
To:

“Rasgadodeboca”
Subjetc:

Saludos.
Date:

Sat, 10 Apr 1999 18:20:08

Rasgados de Boca, divinos.
Estoy feliz y calentando motores para escribir un artículo para ustedes; escribiré de lo que se tercia.
Hoy acabo de acordarme de esas tardes locas de tomar tanta y tanta menta.
¿Cómo olvidar ese momento piromaniaco y tan Dalí en el Tex-Mex niuyorkino?
Lo bueno de haber tomado tanta menta es que nos permitió sobrevivir en esa década tan jodida!!!
Acabo de regresar de la Valencia tremenda, la de Blasco Ibáñez y sus naranjas; es como el cerebro de Walt Disney. Todos sus colores están aquí, en la calle, en el aire.
He pensado mucho en ustedes. Vendí mi libro (Azul Petróleo) y mis amigas del equipo “límite” me acompañaron a presentarlo.
Ahora de regreso en Madrid aprovecho para recordarles mi interés en escribir pronto. Escribiré de lo que quieran para la revista.
Rasgados de boca adorados.
Os quiero, les saludo, soy vuestro amigo.
Love y besos,
Boris Izaguirre